Alas para volar

Palabras para leer, susurrarlas por teléfono o gritarlas al viento... Versos para anotar en la servilleta de un café o repetirlos por la calle hasta aprenderlos de memoria. Frases para dedicárselas a alguien en la primera página de un libro. Silencios llenos de palabras, versos o frases que dicen todo sin decir nada. Mis alas son las palabras, los versos, las frases y los silencios. ¿Cuáles son las tuyas?

viernes, 24 de mayo de 2013

Babel y usted

Si las palabras no se arrugarán, si
fuera posible ponérselas cada mañana, 
como una blusa o una falda, previo
uso del quitamanchas, el cepillo y la plancha. 
Si no se pudieran pronunciar ya más 
por lo brilladas y rodillonas. 
Si, después de un largo viaje, se 
botaran como la maleta, tan descosida,
tan llena de letreros y de mugre. Si no se
cansaran, si fuera normal y corriente
someterlas a chequeo médico cada año, 
con diagnósticos y exámenes de laboratorio, 
vitaminas y reconstituyentes y hasta
menjurjes para la anemia. Si las
palabras hicieran sindicato en defensa
de sus fueros más legítimos y reclamaran
indemnizaciones por abuso de confianza
a aquellos que las tratan como a violín
prestado. Si algún día hicieran huelga, 
¿qué opina usted, García?




María Mercedes Carranza



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