| Cuando salgas para Ítaca que tu viaje sea largo, lleno de aventura, lleno de descubrimiento, A Lestrigones y Cíclopes, al furioso Poseidón, no les tengas miedo, nunca los vas a encontrar en tu camino si tu pensamiento es elevado, si una especial emoción toca tu espíritu y tu cuerpo. Lestrigones y Cíclopes, el salvaje Poseidón, no vas a encontrarlos a menos que ya estén en tu alma, a menos que tu alma te los ponga delante. Que tu viaje sea largo, que haya muchas mañanas de verano, en las que, con qué placer y con qué alegría, entres en puertos nunca vistos antes. Que pases por los mercados fenicios y compres cosas bellas: madreperla y coral, ámbar y ébano, sensuales perfumes de toda clase, que visites diversas ciudades egipcias, para aprender y aprender de sus maestros. No te olvides nunca de Ítaca: llegar a ella es tu último destino, pero no te apures en tu viaje, es mejor que se alargue por años, y que seas viejo para cuando amarres en la isla, enriquecido con todo lo que ganaste en el camino, sin esperar riquezas de Ítaca. Ítaca es quien te dio ese viaje maravilloso, sin ella nunca hubieras partido, y ahora ya no tiene nada para darte. Y si ahora la encuentras pobre, no es que te haya engañado: con la sabiduría y experiencia que ganaste, ya entenderás de sobra qué significan todas estas Ítacas. |
Alas para volar
Palabras para leer, susurrarlas por teléfono o gritarlas al viento... Versos para anotar en la servilleta de un café o repetirlos por la calle hasta aprenderlos de memoria. Frases para dedicárselas a alguien en la primera página de un libro. Silencios llenos de palabras, versos o frases que dicen todo sin decir nada. Mis alas son las palabras, los versos, las frases y los silencios. ¿Cuáles son las tuyas?
domingo, 21 de abril de 2013
Un susurro desde Ítaca
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